miércoles, mayo 23, 2018

MERCEDES FERNÁNDEZ/ El cerebro es un órgano muy importante de nuestro cuerpo y requiere de un cuidado constante. Una de las formas de hacerlo es mediante la hidratación; ya no sólo con la ingestión abundante de agua, sino con la inclusión de hábitos alimenticios de comida con alto contenido en agua.

El cerebro es agua en un 80% y siempre necesita altas cantidades de ella. Se pueden ingerir alimentos que tengan gran cantidad de agua -como fruta o vegetales- pero no es suficiente.

Y para entender hasta qué punto es imprescindible hidratar el cerebro, el médico especialista francés Michel Cymes en ‘Mima tu cerebro. Cómo cuidarlo para vivir mejor’ (Zenith) pone de ejemplo la resaca del día después de haber bebido alcohol.

“¿Alguna vez se ha despertado con dolor de cabeza después de haber bebido alcohol la noche anterior? Seguro que sí. Pues bien, ha de saber, que el dolor de cabeza se debe a que el centro se ha deshidratado. Y, cuando el cerebro se deshidrata, las capacidades de razonamiento se ven afectadas, o por ejemplo, la memoria no funcionan bien”. 

 



 

Cymes asegura que a partir de aquí, todo es un efecto dominó ya que al tener dificultad en la concentración, disminuye la atención, aparece el cansancio y después la somnolencia, llevando a un estado de nerviosismo que alimenta la ansiedad y deriva en estrés. Y el estrés no beneficia nada al cerebro.

De hecho, Cymes lo califica como “devastador” para este órgano. “El tamaño, el funcionamiento e incluso la estructura del cerebro pueden cambiar debido al estrés. Y no precisamente para bien. Todo lo que pueda ayudarnos a despejar la mente, a no caer en la trampa de la comunicación violenta o a, sencillamente decir que no, nos hará bien. Cuando no gestionamos el estrés, se instala en el organismo y abre la puerta a la depresión”.

Con la salud pasa como con la mayoría de las cosas: que se recoge lo que se siembra y el cerebro es un órgano que se adapta a todo. Si se le da buenos hábitos, se acostumbrará a ellos y viceversa. Muchas veces cuando se piensa ‘Tengo sed’ ya es un poco tarde y afecta a las capacidades cerebrales. En este sentido, el doctor Michel Cymes aconseja “adoptar buenas costumbres como una buena calidad del sueño, la actividad física y una apertura a todas las formas de culturas”. 

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