sábado, julio 21, 2018

M.F/ Puede que en alguna ocasión hayáis escuchado e, incluso, puede que también lo hayáis dicho alguna vez, aquello de “yo soy así” o “uno es como es”.

Bueno, más bien, en alguna discusión. Ya que es una frase muy usada como defensa ante una crítica que, generalmente, no se acepta. Y eso suele ocurrir mucho en las discusiones. Recurrimos al “yo soy así”. El otro se calla. Acepta y encasilla a la persona en una determinada forma de ser, se acaba la discusión y todos tan contentos.

No. Tan contentos no. Porque lo que parece ser una actitud o personalidad inamovible, resulta que sí que es movible y que, por tanto, se puede cambiar. Sólo es cuestión de querer, según los estudios psicológicos que se han hecho a lo largo de los años.

Querer salir de tu “zona de confort”, de aquella que tiene tan sobrevalorada la versión de uno mismo que hace pensar que no hay lugar para la crítica porque son “lo mejor de lo mejor”, no es tan fácil.

Y no lo llamen alta autoestima, porque es todo lo contrario. Es un miedo al cambio que ni ellos mismos conocen. “Uno no puede cambiar si no toma conciencia de cómo es y muchos no tienen interés en saber por qué son como son”. Así lo expresa la psicóloga y experta en desarrollo personal, Victora Cadarso.


Es más, estas personas, que se creen perfectas en su mundo imaginario al que nunca llegan hacer realidad dada las altas expectativas que se crean en sus cabezas, sí que tienen defectos. Suelen ser -además de otras cosas- infieles, impuntuales y desordenadas, que ni por la cabeza se les pasa cambiar porque su elevada falsa autoestima les hace creer que como son así y nada pueden hacer para cambiarlo, los demás están obligados a aceptarlos.

En el fondo tienen miedo a cambiar. Prefieren quedarse en su “zona de confort” lo que les lleva a ser personas pesimistas, con pocas ilusiones en la vida, cerrándose a la oportunidad de cambio y evolución en sus vidas porque como no suelen reconocer sus defectos, no se dan cuenta que tienen algo que cambiar. “Si a mí me gusta como soy, ¿para qué voy a cambiar?”, suele ser el recurso al que se agarran.


Hay estudios, como el elaborado por la Universidad de Edimburgo (Escocia) en el que se hizo una comparativa de la forma de ser de un grupo de personas a lo largo de los años.

Encuestaron a un grupo de niños en el año 1950 y luego volvieron a hacerlo en 2012, con esos que ya no eran tan niños.

El resultado determinó que las personas no eran las mismas y una de las razones que las llevaron al cambio de comportamiento (o lo que otros llaman personalidad) fue la relación con el entorno.

Según los expertos, “las personas somos de costumbres”. Nos acostumbramos a vivir de una determinada manera. “Que no es malo”, aseguran.

Sin embargo, la afirmación de “esto es así” o “las circunstancias son así”, es un argumento que lo que hace es responsabilizar a la sociedad de nuestra felicidad o no felicidad.

“Esto es un grandísimo error. Si no asumimos que el cambio parte desde nuestra persona, nuestra felicidad quedará en manos de lo que el ambiente nos depare o de lo que los demás decidan por nosotros”.

 

NOTA: La información que se ofrece en este texto es tratada de una manera general según profesionales y sus estudios psicológicos, por lo que no se puede afirmar con rotundidad que todos los casos sean así, ya que los mismos psicólogos que presentan estas teorías aseguran que dentro del “yo soy así” hay muchas individualidades y particularidades.

 Imagen de portada mindomo.com
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