martes, octubre 23, 2018

MERCEDES FERNÁNDEZ/ Mentir es un acto humano que existe desde la Prehistoria y que se hace por diversas razones, muchas de las cuales, se pueden hasta llegar a entender.

Sin embargo, el problema está en que, cuando la mentira o la costumbre de mentir para conseguir unos fines concretos, se prolonga en el tiempo, se puede decir que esta actitud forma parte de la personalidad. Y cuando la persona llega a este punto, empieza a faltar el respeto a los demás y a la propia mentira, normalizando esta conducta.

La mentira es, ante todo, un mecanismo de defensa que ayuda a la supervivencia. Se miente para no hacer daño con la idea de no padecer las consecuencias negativas de decir la verdad; se miente para proteger a otros del dolor; para evitar pequeños conflictos ya que la persona cree que es menos importante la mentira, que enfrentarse al conflicto en sí; se miente, también, para proteger un secreto; para conseguir algo que deseamos porque a veces es más fácil mentir, que decir la verdad ya que la excesiva sinceridad tampoco es buena (hay mucha gente que se vale de esa sinceridad para hacer daño). Hay quien miente también por inseguridad y por baja autoestima porque “no soy capaz de decir la verdad”.

 



 

Por otra parte, no es lo mismo una “mentira piadosa” que ocultar un engaño. La “mentira piadosa” es como maquillar un poco la versión de algo; se trata de adecuar una información a la idea de la persona. Es algo, más bien, a corto plazo.

Pero una mentira a largo plazo, si se prolonga demasiado en el tiempo, genera angustia y agotamiento mental. Y que, por supuesto, tiene consecuencias personales ya que si los demás descubren esas mentiras, no sólo perderán la confianza en esa persona, sino que estarán en modo espía -controlando el móvil, los correos o rebuscando entre sus pertenencias-.

La mayoría de las personas son capaces de detectar una mentira el 54% de las veces. Por lo que profesionales de la psicología aconsejan alejarse de este tipo de personas ya que produce un desgaste emocional por esa constante investigación de “¿me estará diciendo la verdad?”

 

ESTUDIOS RECIENTES

La ciudadanía, en general, suele decir una media de 11 mentiras a la semana. Estos y los datos anteriores son parte de las conclusiones extraídas en la 120ª Convención de la Asociación Americana de Psicología fruto de una investigación realizada por la Universidad de Notre Dame.

Una de esas conclusiones aseguran, además, que se miente más a los desconocidos, que a los conocidos y se hace una media de tres veces en los primeros diez minutos de haber conocido a una persona.

En este encuentro, también han afirmado que las mujeres mienten más para proteger a los demás; mientras que los hombres, inventan más sobre ellos mismos. Y, ¡ojo!, no sólo los adultos mienten. Los niños también lo hacen.

Y tú, ¿por qué has mentido o mientes normalmente? ¡No te avergüences! Mentir es humano, los animales no mienten. Sólo lo hacemos las personas.

Imagen: Guía Infantil 

 

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