viernes, mayo 25, 2018




MERCEDES FERNÁNDEZ/ Estamos acostumbrados a cultivar el cuerpo, a entrenarlo o, como dicen algunos, a “machacarlo”.

Sin embargo, tenemos unos 40 músculos distribuidos por toda la cara y que la mayoría de la ciudadanía tiende a descuidar. Lo habitual, cuando vemos asomar ciertas arruguitas por la cara, es que vayamos a llenar nuestros aseos de cremas que solucionen estos problemas y si son más, caras, pues mejor porque parece que van a hacer más efecto.

Lo cierto es que el paso de los años es un reflejo imborrable a no ser que pasemos por un quirófano y no dejemos rastro de ello.

La revista estadounidense Jama Dermatology ha publicado un estudio con el vicepresidente del departamento de dermatología de la Universidad del Noroeste (EEUU), Murad Alam, como conductor del proyecto que consistía en hacer yoga facial como método de rejuvenecimiento del rostro.



Un total de 27 mujeres de entre 40 y 65 años probaron dedicar unos 30 minutos diarios de ejercicios faciales durante las primeras ocho semanas del experimento y, entre tres y cuatro veces por semana, para las siguientes doce semanas. La prueba, que fue completada sólo por 16 del total de las participantes, reflejó una media de tres años de diferencia que pudo comprobarse gracias a unas fotografías tomadas antes y después de este “tratamiento”.

La facialista Cecilia Wong asegura que “La cara es la única parte del cuerpo que nunca se entrena bien pero tiene muchos músculos bajo la piel y hace falta ejercitarlos para mantenerlos tonificados y moldeados”.

Esto es así porque, con la edad, el tejido que hay debajo de la piel se va deteriorando y volviendo más fino con el paso del tiempo. “Si fortaleces los músculos de los pómulos, haces que se eleven y moldeen e, incluso, perfilas la mandíbula”, asegura Samer Jaber, doctor del Washington Square Dermatology .



Los beneficios también son en el aspecto emocional y mental ya que relaja y disminuye las tensiones ocasionadas por el exceso de trabajo y preocupaciones. La piel se nutre de dentro hacia fuera, por lo que la alimentación que llevemos también va a influir en la nutrición de la piel.

Un déficit de nutrientes puede provocar que el proceso de renovación de la piel no se desarrolle correctamente. Las proteínas de alto valor biológico, las verduras, pescados grasos como el salmón, una buena hidratación con mucha agua… son fundamentales para la formación de las estructuras corporales.

Al igual que el yoga corporal, en el facial también es muy importante la relajación y la respiración para tener buenos resultados. Para una mejor comprensión de esta disciplina, la pionera en yoga facial, Ara Rosón, lo explica en el siguiente vídeo.

 

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