domingo, diciembre 9, 2018

MERCEDES FERNÁNDEZ/ La acumulación de grasa en distintas partes del cuerpo está relacionada con la genética, el sexo y el estilo de vida de las personas.

Por norma general, la distribución de la grasa en el organismo varía de hombres a mujeres y viceversa aunque ambos ingieran la misma cantidad de comida y calorías. A parte del género, influye el estilo de vida, sobre todo, si son hábitos sedentarios.

El cuerpo humano almacena la grasa de dos maneras a través del tejido adiposo pero una puede ser subcutáneo en la que la grasa se distribuye a partes iguales por todo el cuerpo. Esta suele darse en el género femenino ya que es una cuestión hormonal. Y la otra, la visceral, se concentra en la zona del tronco o cintura, suele ser constitución del género masculino.

 



 

Según los expertos, hay dos formas de acumularla. Una en la parte baja del cuerpo que va desde la cadera hacia abajo. En esta zona, lo que ocurre es que crece el número de células grasa. Y la otra, es la parte superior, es decir, de la cintura hacia arriba. En este caso, lo que sucede es que crece el tamaño de las células.

El exceso de grasa no es saludable en ninguno de los dos sitios. De hecho, los nutricionistas dan más importancia a la pérdida de los kilos de grasa que los kilos en sí ya que una persona puede estar sana y por su constitución o, incluso, por la musculatura de la actividad física, puede pesar más de lo que indica “su peso saludable”.

Sin embargo, no tiene grasa nociva de más. Pero puestos a comparar y si la genética no nos deja otra opción, aquellas personas que tienden a engordar la parte alta del cuerpo, deberán prestar más atención a su salud ya que la grasa abdominal es más nociva que la de la parte baja.




Sea cual sea nuestra predisposición a almacenar grasa en según qué partes del cuerpo, ¿por qué cuesta tanto eliminarla?  El presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), el doctor Francisco Tinahones, en declaraciones a Infosalus, dijo que es como “un seguro de vida para el hombre primitivo”:

“Nuestro organismo está preparado para almacenar energía porque viene de una especie que tiene millones de años de evolución y el ser humano ha pasado más periodos de hambruna que épocas donde goza de alimento de forma regular. Por ello, el cuerpo está preparado para no perder esa energía cuando toque no comer, pero como ahora no ocurre como entonces, se queda así. De esta manera, un sujeto que consuma lo mismo que gasta, tendrá un tejido adiposo pequeño; sin embargo, si se come más, se acumula ese exceso de energía”.

Lo más recomendable es que la cantidad de comida que ingerimos sea proporcional al ejercicio que realizamos o, al menos, a nuestra actividad física diaria. Si comemos más de lo que quemamos y lo unimos a la predisposición genética, hormonal y constitucional de cada individuo, los problemas de salud están garantizados.

 

DATOS DE OBESIDAD EN ESPAÑA

El 54,5% de la población española padece sobrepeso y obesidad y eso se debe, en gran parte, a la vida sedentaria que lleva la ciudadanía. Además del trabajo y la escuela, la mayoría emplea su tiempo libre en actividades sedentarias.

El problema es que los menores están heredando estos hábitos. Los datos de la Encuesta Nacional de Salud determina que el 35,3% de la población entre 15 y 69 años no alcanza el nivel de actividad física saludable recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

                                       Imagen: Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social/ EFE Salud
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