domingo, diciembre 9, 2018

MERCEDES FERNÁNDEZ/  Dermopaniculosis vasculopática, piel de naranja o celulitis. Los tres nombres sirven para definir uno de los “problemas” que más trae de cabeza en su mayoría al género femenino.

No es por nada, la explicación es bastante sencilla. Se trata de una cuestión de genética ya que biológicamente las mujeres tienden a acumular más grasas que los hombres.

Los lóbulos de grasa de las mujeres son de un tamaño mayor que en el caso de ellos y están dispuestos de forma perpendicular en la dermis. Los tabiques de los sextos fibrosos son más finos que en los hombres y, además, tienen los lóbulos de grasa distribuidos de forma poligonal.

A parte de la genética, influyen también los hábitos de vida en la aparición o supresión de la celulitis; por lo que hay que llevar una alimentación sana y adecuada y, como no, practicar ejercicio.

Pero para tener algo de actividad física en nuestras vidas, no hace falta ni pasar muchas horas en un gimnasio, ni hacer ejercicios de fuerte impacto. Hay disciplinas deportivas de baja intensidad pero muy efectivas, como el yoga, que favorecen considerablemente la eliminación de la celulitis.




En la pérdida de peso y en el mantenimiento de la condición física no hay magia posible. El único truco que hay, por muy suave que sea la actividad que se está realizando, es la constancia. El yoga tiene muchos beneficios para la salud e incluye unas posturas –asanas– en concreto que si se repiten entre tres y cuatro veces por semana, se obtienen resultados muy positivos.

La dermopaniculosis vasculopática está directamente asociada con los estilos de vida sedentarios. La educación nutricional es fundamental para prevenir no sólo la celulitis, sino también problemas más severos como el sobrepeso y la obesidad con todo lo que lleva asociado estas patologías.




El yoga, realmente, no elimina la celulitis pero sí ayuda a reducir su aparición mediante el desarrollo muscular y el control de peso, así como a mejorar los hábitos de vida saludables.

La práctica de yoga dinámico, mover el cuerpo de postura a postura en diferentes secuencias, ayuda a aumentar la circulación y el flujo de líquido linfático.

Las células de grasa que componen la celulitis tienden a quedarse fijas cuando la sangre y linfáticos o residuos fluidos no fluyen suavemente a través del cuerpo.

Así que no existen ni milagros, ni dietas milagro, ni cremas milagrosas. Existen los hábitos de vida saludables tanto en alimentación como en actividad física. Y en el caso del yoga, hay tres posturas que ayudan a que la “odiada piel de naranja” no aparezca, ni se acumule en ciertas zonas del cuerpo.

  • Postura del águila o garudasana. Esta postura es especialmente buena para la celulitis de los muslos, tanto en la cara interna como en la externa. Además de ser un trabajo conjunto con el abdomen actuando, por tanto, en la zona del vientre.

  • Setu bandhasana o postura del puente. Esta es ideal para combatir la grasa que se acumula por detrás de los muslos.

  • Malasana. Esta postura es buena para ayudar a una intensa apertura de las caderas. Esto tiene también un componente psicológico. Esta postura se convierte en un poderoso instrumento para combatir nuestros miedos. Ante la apertura del pecho y las caderas, la mente interpreta que no hay motivos para tener miedo, ni sentirse amenazadxs.

 

Imagen de portada: pixabay.com
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