viernes, mayo 25, 2018

M.F./ En época de verano, a todxs nos gusta tener los pies fresquitos. Pero ¡ojo con el calzado que usamos! ya que la espalda puede sufrir las consecuencias.

Si malo es para los pies usar un tacón alto, igual de malo es ponernos zapatos excesivamente planos como, por ejemplo, las chanclas. Más que el uso, sería el abuso de este tipo de calzado. Por lo que, los expertos aconsejan llevarlas en ocasiones puntuales como para ir a la playa o a la piscina pero no para pasar un día entero.

El uso de un tipo calzado u otro no es cuestión de caprichos –aunque nos dejemos llevar por las modas- sino que, en el caso del zapato plano, puede ocasionar lesiones como la fascitis plantar (dolor en la planta del pie).




El calzado de suela fina hace que el pie carezca de amortiguación al plantarlo. Así, cuando se apoya el pie, el puente pierde altura y la fascia se tensa; llegando a dañar el sistema aquíleo-calcáneo que es el encargado de realizar el primer movimiento del paso. Esto una y otra vez, provocaría posteriores lesiones de espalda.

Lo más recomendable, según los podólogos, es que la suela mida unos cuatro centímetros -tanto para hombres como para mujeres- para que el pie no tenga que hacer un sobreesfuerzo al plantar.

 

 

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