domingo, diciembre 9, 2018




MERCEDES FERNÁNDEZ/ La respiración es muy importante durante la actividad física. No es algo fácil de conseguir y menos cuando se está empezando a tener el hábito de practicar un deporte. De hecho, se necesita el mismo o más entrenamiento que cualquier otra disciplina.

 

La respiración varía dependiendo de la actividad que se está realizando. Lo que sí es común es que entre cada serie y cada cierto tiempo, hay que hacer pausas y procesos de recuperación ya que se puede sentir fatiga, cansancio, agotamiento, mareos o, incluso, puede haber cambios en los niveles de presión arterial.

 

Esto pasa fundamentalmente porque hay una sobrecarga en la musculatura. No está relacionado con el tipo de ejercicio que se esté practicando. La sobrecarga se presenta en los músculos que están implicados en el proceso respiratorio ya que cuando se hace mal, se roba flujo sanguíneo y oxígeno a los músculos locomotores responsables de que la respiración continúe realizándose.

 

Mediante la respiración cogemos el oxígeno que necesitan las células para obtener energía para poder llevar a cabo la actividad física. De ahí, la importancia de hacerlo bien para no encontrarse con los síntomas antes mencionados, entre otros muchos inconvenientes que se pueden presentar durante la práctica deportiva.

 

Los preparadores físicos aseguran que lo más recomendable es que la persona se centre en controlar los tiempos de respiración y una vez que esté dominado, entonces es cuando hay que empezar a marcarse objetivos. De lo contrario, no se conseguirá el efecto deseado.

 

 

Respiración y alimentación

El trabajo de la respiración no sólo tiene que ver con la forma en la que se hace el ejercicio, sino que también influyen otros hábitos como la alimentación.

 

Cuando se empieza una actividad física, el cuerpo busca energía para responder a la exigencia a la que se le está sometiendo.

 

Una fuente de energía son los alimentos que se ingieren antes de hacer el ejercicio. La otra es la respiración. Hay dos tipos -la torácica y la abdominal o diafragmática- las cuales variarán en función del deporte que se practique.

 

La respiración con diafragma está considerada mejor técnica que la torácica ya que a nivel fisiológico la parte baja de los pulmones -que es la que funciona cuando respiramos con el diafragma- es más eficiente. Se consigue estimular el sistema nervioso parasimpático, que es el que motiva la relajación del cuerpo humano.

 

De ahí, que disciplinas relacionadas con la relajación (yoga, pilates) y/o la meditación se centren en trabajar la respiración abdominal.

 

Estas teorías pueden verse con mayor precisión en el siguiente vídeo.

 

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