domingo, diciembre 9, 2018

MERCEDES FERNÁNDEZ/ Sonreír es un acto universal que aporta muchos beneficios a la salud. Uno de ellos -según el investigador de expresiones faciales más famoso del mundo, Paul Ekman- es fortalecer el sistema inmunitario. Y si ofrece tantos beneficios para la salud, ¿por qué a la ciudadanía, en general, le cuesta tanto trabajo sonreír un lunes?

Dice la psicóloga, Carolina Dulcey, que “es una costumbre del cerebro ir más lento desde la tarde del sábado, por lo que aunque se vaya de fiesta o trabaje el domingo, el lunes será un día también lento pero como ya es momento de volver a la rutina habitual, el contraste es mayor”.

Por eso, es muy importante dormir bien ya que mientras dormimos, el cuerpo se recupera y regenera todos sus mecanismos. Si durante el fin de semana alteramos las horas de sueño, es muy probable que el lunes se esté con desánimo y de malhumor. Esto, a su vez, aumenta los niveles de estrés. El cortisol -hormona del estrés- ya de por sí, es mayor en las primeras horas de la mañana; si le añadimos la falta de sueño, la mezcla es explosiva.

 



 

Un mayor estado de nerviosismo aumenta la aparición de enfermedades cardiovasculares o de hipertensión. Si se empieza el día sonriendo -aunque sea lunes-, se liberan endorfinas y serotonina; lo que le produce al cerebro una sensación de bienestar.

Tener estrés también hace que aumenten los riesgos de accidente al volante, llegando a sufrir o a provocar un accidente de tráfico. De hecho, un 22% de estos accidentes se producen los lunes.

La sonrisa ayuda a la empatía y paciencia de la persona con los demás. Por ello, es una herramienta clave para hacer más llevadero el comienzo de la semana. Además, es una llave que abre muchas puertas que favorece la positividad, el éxito, crea buen ambiente, se afrontan mejor los días malos, genera confianza entre las personas que se sonríen, ayuda a las relaciones con los demás…

 



 

Sin embargo, los lunes no son siempre sinónimos de malestar, mala suerte, decaimiento, etc. No sólo por las cuestiones anteriormente enumeradas, sino por otros hechos acontecidos en la historia. Por ejemplo, ¿sabías que un colombiano batió el récord mundial de contar chistes sin parar un lunes? Se llama José Ordóñez y estuvo 86 horas contando 9600 chistes.

Así, que no hay que esperar para romper con las estadísticas de los estudios que aseguran que una persona no suele sonreír un lunes hasta pasadas las 11 de la mañana porque como decía Charles Chaplin: “Un día sin reír es un día perdido”.

 

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