domingo, diciembre 9, 2018

MERCEDES FERNÁNDEZ/ La pirotecnia suele utilizarse como complemento en las fiestas con el fin de manifestar alegría y felicidad. Sin embargo, lo que para muchas personas es puro divertimento, para otros colectivos suponen un verdadero calvario. 

La verdad es que no es ninguna tontería. Las personas que padecen el Trastorno del Espectro Autista (TEA) son hipersensibles en todos sus órganos sensoriales especialmente el del oídos, por lo que sufren mucho con la pirotecnia ya sean petardos o fuegos artificiales. 

La perturbación que provocan los sonidos fuertes a personas con TEA, hace que incrementen los niveles de cortisol en sangre, lo que les lleva a sufrir episodios de estrés y ansiedad. Por todo esto, se ponen tensos y tienen conductas estereotipadas y repetitivas. 

 

La pirotecnia provoca en las personas con autismo sensación de miedo, provocándoles crisis de llanto y gritos; por lo que también se vuelven más agresivos como vía de escape para manifestar esta molestia. 

Muchas familias con niños con autismo buscan estrategias para protegerlos, preparándolos con antelación durante días, o buscan sitios alejados para pasar las fiestas y así evitar exponerlos a los ruidos, pero no siempre es posible.

Las personas con autismo son muy sensibles a los ruidos. A este respecto, hace unos meses que un supermercado de nuestro país dio a conocer la elaboración de un proyecto que se llama la ‘Hora silenciosa’. Consiste en elegir una hora de la semana en la que se aplican medidas concretas con el fin de reducir los impactos sensoriales (como el ruido o la luz intensa) en el establecimiento.

El proyecto, que está aún en su fase inicial en nuestro país, se ha basado en una idea tomada de ejemplo de otros supermercados procedentes de Reino Unido y de los Países Bajos donde ya es una realidad.

 

 

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