domingo, diciembre 9, 2018

MERCEDES FERNÁNDEZ/ El cambio horario está dando mucho de qué hablar últimamente desde que el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, propusiera hace unos días la posibilidad de eliminar el cambio de hora biestacional.

Todo ha sido a raíz de que los resultados de una encuesta realizada sobre este tema, revelaran que un 93% de los participantes (más o menos unos 4,6 millones de europeos) estuvieran a favor de mantener el mismo horario durante todo el año.

Pese a que el cambio horario lleva muchos años realizándose y en muchos países, han sido y son muchas las opiniones y las teorías que se presentan al respecto.

Lo que sí está claro es que la ciudadanía necesita un periodo de adaptación de varios días cada vez que se cambia la hora. Lo que provoca ciertos trastornos, fundamentalmente, los que están relacionados con el ritmo circandiano de cada individuo.

Los ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo diario y que responden, principalmente, a la luz y la oscuridad en el ambiente de un organismo.

Dormir por la noche y estar despierto durante el día es un ejemplo de un ritmo circandiano relacionado con la luz y se encuentran en la mayoría de los seres vivos incluidos animales y plantas. La ciencia que estudia estos ritmos se llama cronobiología. 

Estos trastornos llevan también a un peor rendimiento físico e intelectual, perdiendo muchas veces la concentración. Este déficit de atención ha provocado en ocasiones un aumento de accidentes de tráfico.

 



 

Una de las últimas investigaciones ha confirmado que en los días posteriores al cambio de horario se produce un ligero empeoramiento de la salud en general. Y suele darse, con mayor frecuencia, en el cambio de hora de la primavera.

En esta fecha, se registró -según una publicación del European Review for Medical and Pharmacological Sciences– un aumento de los infartos de miocardio entre un 4% y un 29%.

Esta revista también publicó un estudio relacionado con los efectos que tenía el cambio de horario de otoño. Se registró un aumento en casos de depresión. Sus autores explican que “La angustia asociada con el avance repentino del ocaso, que marca la llegada de un largo período de días cortos, puede explicar este hallazgo”.

El Parlamento Europeo es consciente de los problemas de salud que conlleva el cambio horario en muchas personas. En cualquier caso, dado que no hay tantos datos que evidencien este argumento de empeoramiento de la salud, tampoco está tan claro que vaya haber unanimidad en esta decisión entre los 28 estados miembros de la Unión Europea ya que perjudicaría, entre otras cosas, el mercado interior.

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