martes, octubre 23, 2018

M.F/ La Navidad es época de celebración la cual manifestamos con el consumo, en su mayoría excesivo, de comida y de bebida.

 

Por lo que además de coger unos “kilillos” de más debido a estos excesos, es probable que, con estos mismos abusos, se resienta la salud bucodental ya que, una de las razones es que, con tanto horario cambiado, también se cambien los hábitos como el de cuidar la higiene dental o, directamente, nos olvidemos de hacerlo.

 

Es, prácticamente, inevitable no consumir dulces en estas fechas y precisamente, por este motivo, los expertos hacen más hincapié en el cuidado de la boca. Por lo que recuerdan la importancia del cepillado habitual de la dentadura, recomendado hacerlo como mínimo dos veces al día y en el caso de que sea una, aconsejan que se haga mejor por la noche.

 

Por lo que respecta a la comida, los dulces blandos son muy perjudiciales; no sólo por la gran cantidad de azúcar que lleva, sino porque se adhieren tanto a los dientes que parece formar parte de la dentadura. También, son muy perjudiciales para los dientes los refrescos, el vino tinto o el marisco -muy propio también consumirlos en estas fechas-.

 

Así que, los profesionales de la salud bucodental recomiendan consumir otro tipo de alimentos, como el pan o los lácteos en compensación con los más perjudiciales. O también, se pueden ingerir otros ricos en calcio y flúor, proteínas y vitaminas A, C, D y K que ayudan a reforzar los dientes.

 

Pero en la boca no sólo hay dientes. Por eso, hay que mantener una correcta higiene de lengua y paladar mediante limpiadores linguales o, incluso, con el propio cepillo. Y para evitar que las encías se inflamen y sangren, es aconsejable realizar masajes con movimientos circulares en cada cepillado.



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