viernes, noviembre 22, 2019

MERCEDES FERNÁNDEZ/ Regalar es un acto de generosidad que aporta muchos beneficios mentales, tanto a quien lo da, como a quien lo recibe.

Y si ya haces un regalo personal, los beneficios son mucho mayores ya que el acto de intercambiar cosas hace que se activen en el cerebro ciertas áreas de bienestar.

Una taza, cojin con foto, un bola de nieve personalizada o un calendario con una fotografía de recuerdo son regalos que esconden un mensaje indirecto de parte de quien los hace hacia quien lo recibe. Son detalles originales, que -de entrada- fortalecerá los lazos de interacción humana entre las personas que se regalan; permaneciendo en el recuerdo de quien o quienes lo reciben y además, aporta un valor de exclusividad porque es un obsequio único.

Según la psicología, detrás del acto de regalar como mero hecho detallista, se esconde un sentimiento de empatía y sentir lo que la otra persona está experimentando.

Las psicólogas Carol Mayet y Karen Pine (Universidad de Hertfordshire, Reino Unido) explican: “El acto de hacer un regalo es un intercambio social y comunicativo inherente a todas las sociedades humanas; que permite transmitir un mensaje a la otra persona sin necesidad de palabras”.

En cierto modo, se pretende plasmar de forma inconsciente una parte de ti mismo en el objeto escogido o creado. Además, biológicamente, se activan ciertas áreas de bienestar en nuestro cerebro en el acto de intercambiar y los beneficios cerebrales son mayores, cuando damos que cuando recibimos.

 

¿Qué sucede cuando regalamos?

El acto de regalar tiene muchas connotaciones y una de ellas es -en muchos casos- el agradecimiento. La ciencia ha demostrado que al dar un regalo a la persona apreciada, se activa el hemisferio cerebral derecho. Esta área del cerebro está asociada con la generosidad, creando así un estado de bienestar en quien da el regalo.

Por su parte, la felicidad que se aprecia en quienes lo reciben, satisface, a su vez, a quien lo proporciona; y por eso, se repite el acto de dar.

Hay estudios científicos que indican que cuando hay un intercambio de regalos, en primer lugar, el cerebro es desconfiado. La confianza se genera durante el acto de regalar. El Instituto de Neurociencia de Oxford encontró que las endorfinas –neurotransmisores que propician el bienestar- se generan cuando la persona compra cosas nuevas o las recibe.

Y a ti, ¿qué te produce más bienestar, regalar o recibir regalos? Piénsalo porque se acercan fechas significativas, sobre todo, de comprar muchos regalos y podrías satisfacer una necesidad o “aprobar una asignatura pendiente con el pasado”.

 

 

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