sábado, agosto 18, 2018

M.F/ Visitar  Disneyland  (al menos una vez en la vida) puede que sea uno de los mayores sueños o ilusiones de cualquier niñx. Y no tan niñx.

Y es que no es para menos. Lugar bonito donde los haya. Más que bonito, mágico. Prueba de ello, son los 25 años que lleva abierto al público haciendo felices a las personas, quienes se llevan para siempre, un maravilloso recuerdo.

Este año,  Disneyland  -inicialmente llamado Euro Disney- celebra sus bodas de plata. La verdad es que merece la pena pagar el precio de las entradas.  A lo largo de todos estos años, la afluencia de público ha sido de tal dimensión que muchas empresas de viajes ofrecen paquetes de ofertas todo el año para que el precio no sea un impedimento para el disfrute familiar.



 

Ya que, para poder ver bien el parque,  se necesitan varios días. Decir que en Disneyland podemos acceder al “parque grande” y también al Parque Walt Disney Studios que es más pequeño e independiente del otro.

Goofy, Pluto, Mary Poppins, la bruja de Blancanieves… todos los personajes se distribuyen por diversos puntos del parque pero, ¿queréis saber un secreto? A la hora del almuerzo, algunos suelen pasear por detrás del Castillo de la Bella Durmiente. ¡Aún recuerdo la ilusión que nos hacía encontrarnos con algunos de estos personajes!

El Castillo de la Bella Durmiente es ese castillo rosa tan impresionante y característico de Disneyland y donde se proyecta el espectáculo final del día. Es alucinante e imposible dejar de mirar; no sabemos si por el buen montaje o, simplemente, por la magia de Disneyland.

Sin duda, Disneyland es una maravilla detrás de otra:  los personajes tan bien caracterizados, el entorno, la decoración, las atracciones, el desfile a media tarde, los espectáculos y un largo etcétera. Uno de esos espectáculos muy recomendables, por cierto, es el de Cars y las persecuciones de coches. Ese está en el Parque Walt Disney Studios.

Como podéis comprobar, hay mucho que visitar (normalmente en pocos días) y estas líneas se quedan cortas para describir todas las emociones encontradas en el mágico mundo de Disneyland.