lunes, agosto 20, 2018

MERCEDES FERNÁNDEZ/ Estamos tan acostumbrados al ruido, que el hecho de encontrar un momento en el día en el que estar en completo silencio, nos parece un lujo.

 

Vivimos en un mundo de ruido constante, ya sea por el ambiente, por nuestro entorno o, simplemente, por permanecer “acompañados” por la radio o la televisión “de fondo” cuando estamos solos y que, sin darnos cuenta, hace que nuestro cerebro esté en continua “alerta”.

 

Los expertos aseguran que el silencio es más beneficioso, incluso, que escuchar música “relajante”. Por lo que, aconsejan pasar dos horas diarias en absoluto silencio y recibir, así, los múltiples beneficios que nos aporta como, por ejemplo, aliviar tensiones y estrés, o regenerar la creación de nuevas neuronas en el hipocampo -una importante parte del cerebro,  implicada en la memoria, las emociones y el aprendizaje-.



El silencio favorece, también, a personas con alzhéimer y depresión, las cuales presentan una disminución de la regeneración de neuronas en el hipocampo.

 

Y, además, nos permite restaurarnos. Cuando se agotan los recursos de atención, tendemos a distraernos, a encontrarnos mentalmente fatigados, con dificultades para concentrarnos, tomar decisiones, resolver problemas o crear nuevas ideas.

 

Hace dos siglos que Florence Nightingale, precursora de la enfermería moderna, decía: “El ruido innecesario es la falta de atención más cruel que se le puede infligir a una persona, ya esté sana o enferma”. ¡Pues hagámosle caso a esta sabia mujer!

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