sábado, agosto 18, 2018

M.F. / Desde principios del siglo XX, es tradición en los hogares españoles tomarse las 12 uvas “de la suerte”, llamadas así porque se creía que quien lograra comerse las uvas al son de las doce campanadas del reloj, tendría un año próspero. Lo de que se tomaran exactamente doce puede ser por eso o puede ser porque nos tomamos una por cada mes del año, según las versiones.

 

Pero este no fue el verdadero origen de la tradición de comer uvas en las campanadas de Nochevieja. Para eso, tenemos que irnos a diciembre de 1882, cuando el entonces alcalde de Madrid, José Abascal y Carredano, impuso pagar una cuota de un duro a todos los quisieran salir a recibir a los Reyes Magos; lo que, a su vez, servía para ridiculizar a los forasteros que estaban por allí esos días, haciéndoles creer que tenían que salir a buscar a los Reyes Magos la noche del 5 de enero, día en el que estaba permitido beber y hacer todo el ruido que quisieran. Sin embargo, Carredano no estaba por la labor de consentir a los madrileños que hicieran casi de todo, por lo que les privó de ese disfrute.

 

Ellos, por su parte, se “rebelaron” intentando ridiculizar la burguesa costumbre de tomar champán y uvas en Nochevieja, por lo que comenzaron a imitar esta tradición en la Puerta del Sol. Lo que empezó siendo una ironía, se fue repitiendo año tras año y lo que empezó en Madrid, se extendió por toda la geografía española, haciéndose tan popular que en el año 1956 Televisión Española retransmite, por primera vez, las campanadas en directo desde la Puerta del Sol, emitidas por radio en los años anteriores.

 

OTRA VERSIÓN

Por otra parte, hay quien remonta el origen de tomar las doce uvas a 1909 debido a la buena recolecta que tuvieron en Alicante aquel año. Según esta otra versión de esta tradición, los cosechadores alicantinos intentaron deshacerse del exceso de producción “inventando” el ritual de tomarlas la última noche del año.

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