sábado, octubre 20, 2018

MERCEDES FERNÁNDEZ/ El desempleo de larga duración puede desencadenar en situaciones psicológicas que, a la larga, afectan negativamente a la salud mental.

El trabajo no sólo aporta bienestar económico y social, sino también, psicológico. Y es en este sentido, donde los desempleados pueden tambalearse.

En un principio, cuando una persona pierde un empleo puede, incluso, sentirse bien y tomarlo como unas vacaciones, unido a que aún albergan esperanzas de encontrar otro empleo.

Sin embargo, cuando esta situación se prolonga más de lo esperado en el tiempo, puede tener consecuencias muy negativas para la salud mental.

Según las diferentes investigaciones y la opinión de los expertos, hay una serie de fases y factores comunes en relación a estos efectos psicológicos. El individuo ve el paro como un fracaso personal en lugar de social, lo que le conduce al aislamiento.



José Buendía, del departamento de Metodología y Análisis del Comportamiento de la Facultad de Filosofía, Psicología y Ciencias de la Educación (Universidad de Murcia) ha hecho un estudio en el que dice que “el desempleo lleva a una desvalorización ante los otros que, en algunos casos, le lleva a excluirse de determinadas actividades sociales por sentimientos de vergüenza o por falta de recursos económicos”.

Por su parte, la Asociación Psicológica Americana (APA) manifiesta que “las personas desempleadas corren el doble de riesgo que las personas empleadas de sufrir problemas psicológicos, tales como ansiedad, depresión, síntomas psicosomáticos, bajo bienestar psicológico y pobre autoestima”.

Después de haberlo intentado todo, el desempleado empieza a interiorizar sentimientos de negatividad y apatía ante la búsqueda activa de empleo. Aumentan los comentarios críticos hacia uno mismo y los auto-reproches, generándose así mayor estrés y una disminución o pérdida de la autoestima.

Otro de los terrenos que se ven perjudicados por el desempleo, es el familiar. Suelen aumentar las tensiones y conflictos familiares, por lo que representa también una amenaza a la principal fuente de apoyo social y de las relaciones estables como es la familia.



Consecuencia de todo ello es que la situación de desempleo llega a perturbar al individuo provocando en él sentimientos de inferioridad ante la pérdida de autoestima y la minoración del status social.

En estos casos, la persona requiere de empatía por parte de su entorno y de ayuda externa, no sólo para la búsqueda de empleo, sino para la reconstrucción de esa misma persona que se ha ido desgastando por el camino.

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