sábado, octubre 20, 2018

M.F/ Entre 130.000 y 160.000 personas viven en España con el VIH; y entre el 25 y el 30 por ciento, no sabe que lo tiene. Desde que en 1988, se declarara el 1 de diciembre como Día Mundial del SIDA, esta enfermedad ha matado ya a más de 25 millones de personas en todo el mundo.

 

¿Por qué sigue habiendo tantos infectados? El problema está, según los expertos, en que “nos hemos relajado”. En los años 90, hubo una oleada de contagios y muertes por esta enfermedad. Por lo que, empezaron a tomarse todo tipo de medidas.

 

En la actualidad, esta enfermedad no es fácil de contagiar. Sin embargo, se hace de una forma muy directa: manteniendo relaciones sexuales sin preservativo. Una de las prácticas sexuales que más beneficia los contagios es la penetración anal.

 

No usamos preservativos porque nos “agarramos” a que no hay riesgo de embarazo. O en el caso de personas más mayores, que están confiadas de que, a su edad, tampoco van a quedarse embarazadas.

 

De hecho, es en la propia población madura donde, tres décadas después, han aumentado los casos de contagios de VIH; concretamente, un 10 por ciento en personas mayores de 50 años.

 

“Son aquellos encuentros sexuales en los que se desconoce la salud de la otra persona y que implica una penetración vaginal, anal u oral sin uso de preservativo”, explica Cristina Ferrero, del departamento de Salud del Instituto Espill de Barcelona.

 

Este desconocimiento de encuentros sexuales sin medios anticonceptivos, se está dando mucho, en jóvenes de entre 13 y 24 años. Otra de las generaciones donde más ha aumentado el contagio de VIH. Por ello, es importante dar una buena educación sexual a edades tempranas.

 

“La educación sexual debe ser temprana y debe seguir una línea que sea eficaz para que los adolescentes no corran riesgos y pidan ayuda en caso de que lo necesiten. Es una de las herramientas claves para prevenir enfermedades”, explica Teresa de la Iglesia, psicóloga responsable del programa de VIH Sida de la Cruz Roja de Salamanca.

 

Por otra parte, en el caso de dudar si se es portador o no del SIDA, existe la posibilidad de acudir a una farmacia y hacerse el “test de detección precoz”. Esta prueba está en funcionamiento desde hace poco más de un año y ofrece un diagnóstico rápido.